Cena para seis personas.
Primera impresión: demasiadas mesas para tan poco espacio.
El jefe de sala nos ofrece, correcto en las formas, las entradas a elegir. Todo muy predecible.
Escogemos las anchoas y boquerones sobre base de tomate (matrimonio), bastante bien, croquetas de jabugo, buena calidad pero mala presentación y sepia plancha. Muy fresca, pero al "módico" precio de 26 €...desproporcionado.
Como plato principal, pierna de cordero...muy buena.
El servicio de vino, realmente malo, tuvimos que pedir la carta en varias ocasiones, realmente escueta y con las imagenes de la etiqueta impresas (detalle que personalmente no me gusta). Pedimos un Pago de Capellanes...nos indican que no tienen...pedimos un Enrique Mendoza...y cuando vienen a servirlo, nos preguntan si no preferimos un Merlot...decimos que no...e insisten (con riesgo por su parte)...claramente denotaba que tampoco tenían...finalmente bebemos el Marlot. Correcto.
Uno de los comensales es cliente habitual, y tienen un par de detalles con nosotros. Trato familiar.
En resumen, y aunque la valoración no sea demasiado positiva, un lugar para ir, al menos una vez.
Vamos, que los entrantes te gustaron (la buena calidad de la sepia, aún a 26 euros, la calidad se paga, también), los platos principales, cordero, muy bueno, los detalles de la casa que normalmente suelen ser café y copas o botella de cava, nada, tampoco te importaron y como inconveniente, la presentación de las croquetas, que las mesas estaban juntas y la carta de vino (no preferiste la sugerencia del dueño.....) y por eso un 4,3!!!
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