Local curioso y original situado en una casa antigua y con una estructura diferente. Lo que más llama la atención es la intención de originalidad que también tiene sus inconvenientes, a saber, extraña distribución, colores algo estridentes y mesas algo pequeñas, entre otros. La cuberteria y vajilla sencillas y algo pretenciosas. El servicio del vino es nulo y la carta muy floja, tomamos un albariño pasable desconocido para mí y un drasanes, rico, como siempre. La comida está pensada para compartir, tempura de verduras, guacamole de salmón, magret de pato, mini hamburguesas y entrecot para terminar, correcto y nada más. De postre nada que resaltar. Servicio atento y con buena intención. En resumen, no es mi tipo pero seguro que tiene su público.
Creo que ocupa el primer y segundo piso, la cocina, me parece que está en el segundo, aunque al baño se baja a la planta baja, o eso creo, mejor que vayas, es curioso.
No se, viendo tus calificaciones... la verdad es que no me animan a ir...
Con "to" lo que hay por ahí!
;-)
Efectivamente, ve primero a todos esos sitios que tienes pendientes y cuando ya no te queden te acercas a lo curioso. Un abrazo Aurelio
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