Cena de clausura del encuentro Verema y tras las catas fabulosas y entrega de trofeos, último punto de encuentro. Local lleno y bien conocido por todos, con gran servicio profesional (la casa madre no permitiría otra cosa), elegancia en las mesas y en el local, buena cubertería, copas, cambio de platos...aunque una vajilla demasiado uniforme.
Un gran detalle incorporar los vinos galardonados al menú: empezamos por copa de bienvenida con Juvé & Camps Millesimé 2010 (el 09 se debió acabar ya). Continuamos con el patrocinador Louis Roederer, un gran champagne del que pronto quitaron las copas. A continuación el blanco: Abadia Retuerta 2012. Con la carne, el Gran Reserva 904 del año 2001. Un final con el postre: Pedro Ximenez el maestro Sierra.
Sincomentarios de los vinos: son los ganadores por votación de los visitantes de Verema, así que todo el mundo no puede equivocarse cuando dicen que son los mejores del año.
La cena: Entrantes al centro a compartir. Tartar de tomate con atún curado y romescu, bueno, sin conseguir enamorar.
Yema de huevo con emulsión de bacalao y crujiente de ibérico: plato en que cada elemento va por su lado a pesar de buenos ingredientes.
Habitas con jugo licuado de hierbas, pulpito y vieira: las habitas demasiado poco hechas, sabor correcto y poco más.
Arroz cremoso de vegetales de mar y costra de algas. Bien resuelto y bien presentado; un buen acierto.
Lubina de playa y jugo de sus espinas y jenjibre: nada mal pero tampoco un plato llamativo. La lubina bien de punto incluso para comerse la piel.
Costilla de Angus con verduras encurtidas: la carne buena y la compañía regular.
Todo ello acompañado de buen pan y de buen aceite: Terrvs.
Postre: Espuma de galleta con tierras de chocolate y champiñones de merengue y helado: buena presencia, bien en boca y sin agobiar de dulce; además buena compañía con el PX.
Cafés, buenos y elegante servicio. Añadimos un GT por supuesto de Seagram´s y un rato de conversación con gran predicamento en Verema: el Gran Jefe.
Un digno local para cena de clausura del evento. Lástima que los edificios de la Ciudad de las Ciencias estaban apagados. Cosas de la crisis y falta de pago. El precio de la cena como los de una boda: más caro que en cualquier otra noche, pensando que los vinos no serían a precio de restaurante por aquello de los premios.
pues ahora que lo dices si que llevo poco tiempo: no llega a dos años.
Sigo de residente de primer año hasta el 11 de marzo.
pues en mi mesa se quitaron casi todas las copas de champagne tras el primer reparto y a quien no se lo habia acabado, tuvo varios intentos de retirada.
Se ve que capturé a Jerónimo demasiado tarde.
Comnetamé que te pareció mejor de los platos, no vaya a ser que además del champagne os espolvorearan trufa por encima.
Saludos
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