Cena viernes 17 de Agosto. Dos matrimonios. Ambiente tranquilo en comedor en el jardin muy agradable. Mesa que combinaba amplitud con suficiente cercania de los comensales propiciando una intimidad correcta y una charla distentida hablando despacio. Carta corta pero suficiente. Entrantes correctos de sabor y presentacion: romanitos, milhojas de foie y anchoas. Cuatro paletillas generosas y bien cocinadas. Carta de vinos corta pero ¿para que mas? Tomamos un Ramon Cambra, muy bueno, a temperatura adecuada. Pero a todo esto hay que añadir la simpatia, amabilidad, atencion, sonrisa permanente, diligencia, de las señoritas que nos atendieron. Nos lo hicieron muy agradable. Para volver.
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