Cenamos 4 amigos en esta bulliciosa taberna-restaurante. Ya simplemente tomar algo en la barra ya tiene interés. Buenos mariscos.
Estuvimos en su recogido comedor con unas 6 mesas. Ambiente moderno con fotos de formato grande relacionadas con el mundo del vino. Mesas amplias pero mal climatizado. Mucho ruido ambiental. Servicio atento y voluntarioso por parte de dos jóvenes. Carta basada en una buena materia prima, de mercado. No es muy amplia pero suficiente.
En la espera te ponen una latita de mejillones en escabeche con unas patatas fritas.
Tomamos para compartir (servidos escalonadamente pero sin cambiar el servicio):
Ración de boquerones y anchoas del cantábrico. Destacable. Las anchoas no muy grandes, pero muy limpias. Las sirven con pan, tomate y aceite.
Pisto con queso de cabra gratinado. Merece la pena probarlo.
Papas arrugás, de verdad, con mojo picón. Estupendas. Para mi gusto perfecto el mojo.
Segundos:
2 de rodaballo salvaje a la plancha: Bueno el punto de la plancha. Ración justita (30€).
2 de atún rojo a la plancha y con cebolla caramelizada: Me comentaron que correcto.
Postres:
3 de tarta de queso: Suave y con buen sabor.
1 coulant de chocolate
Servicio del vino: Carta con muchos alicientes. Muy actual y con precios razonables, especialmente en los "caritos". Incluye variedad de vinos franceses y alemanes. Miguel, buen profesional y sumiller. Salimos un poco desconcertados (seguro que fue una mala noche). Primero pedimos Navaherreros 2007 que en principio nos dijeron no tener. Pedimos otro. A los 15 minutos se presentó con el primero que dijo salir del almacén. Cuando lo probamos nos pareció muy pasadito, falto de color, con mucha acidez pero sin fruta. Se lo comentamos y fue receptivo. Además no estaba con la temperatura correcta. Nos lo retiró. Pedimos Cillar de Silos Cr. 2006 (25€) que tardaron también bastante en servir. Bien de temperatura pero servido en copas vastorras. Cuando se agotó pedimos otra. Miguel nos dijo que nos traería una garnacha. Cuando la trajo ya habíamos terminado hasta los segundos. Se trataba de un vino de Gratallops que elabora él mismo para la propia taberna. Fruta pura, muy agradable. Tuvo el detalle de NO cobrarla.
Precio total: 194€ (inc. IVA, pan y servicio a 1.50€ por persona, 2 botellas de agua de 1l y un café).