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Que pena

Seis personas acudimos a cenar, en una noche de viernes., la recepción consistió en pregunta del nombre al cual estaba la reserva, sin ni siquiera dar las buenas noches.

El local, ya está definido por mis compañeros que me han precedido en los comentarios previos, mesa amplia, retirada de las prendas de abrigo por parte del personal con desgana.

Tras revisar la carta, optamos por uno de los dos menús, que constó de: Gin Tonic con parmesano (no me dijo nada), atún con pimientos (demasiado frío), tartar de atún con mango (cumplió), merluza con caldo de pescado (a mí me gusto, circunstancia que no se dio en toda la mesa), y cochinillo confitado con una base de naranja (prefiero el cochinillo con otro tipo de reparación). Postres…………

En conjunto, la comida con un aprobado, sin poder resaltar en lado positivo y desde luego sin llevar a nuestras casas un recuerdo de algo destacable.

Carta de vinos alta en precios, de las habituales en denominaciones, optando por un Abadía Retuerta, del que no recuerdo el año, dado la poca ilusión que el capítulo del vino género la mesa. Mal servicio del vino, dejando la botella alejada, sirviendo ocasionalmente y la segunda botella con las mismas copas, pero lo más lamentable fue servir vino de la segunda botella sobre contenido en copa previo de la primera.

El responsable de sala, parco en explicaciones, y cuando se los solicitábamos que nos cantase el plato dado el tipo de cocina, lo realizaba de forma desganada y atropelladamente con lo cual nos quedamos sin saber lo que habíamos solicitado.

Darío Barrio, estuvo durante todo el tiempo de la cena en el restaurante, saludando con sonrisa a toda las mesas, deteniéndose de forma prolongada en algunas e incluso recogiendo platos. Lo cual por muy cercano que sea el responsable de un local y cocinero, no me pareció propio.

El momento lamentable de la cena, fue los postres donde tras pedir Gin Tonic de Citadelle, a los cinco minutos acude un camarero comentando que no dispone de ese tipo de ginebra y tras optar por otra (de las habituales clásicas) sin preguntarnos el tipo de copa o vaso, nos sirve directamente la combinación con un agua tónica Nordic, tras solicitar otro tiempo de tónica, réplica que no dispone de tres posibilidades y sirve sin escuchar.

La despedida del restaurante fue tan pobre inexistente, como que tuvimos que directamente recoger de los percheros nuestros ropas de abrigo, sin que nadie se inmutase y lo que el más grave sin que nadie comprobarse que correspondía a nuestra propiedad lo que nos llevábamos.

En conjunto, nuestra sensación fue muy desagradable, comida de tipo catering, servicio desmotivado con ganas de acabar, cocinero en la sala pero sin transmitir ni interesarse por resultado de su cocina.

Posiblemente no entramos en el patrón de cliente, de gustar ver y ser visto, sin dar importancia a la cocina ni al servicio.

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    Davinci2

    Joer Argug me dejas de piedra.....viniendo de ti lo borro de la lista de pendientes. Kawen.

    SALUT¡¡

  2. #2

    Gabriel Argumosa

    Yo ya habia, leido comentarios negativos, en otro lugares( no en Verema) que tampoco son muy positivos, y acudi pues mis guias madrileños lo decidieron con toda la ilusion, pero no sabes que "cabreo" se llevaron.

    Eso si, estaba lleno de gente de esa que, quizas yo no cumplo requisitos.

  3. #3

    Javier46

    Desde luego gabriel, pesima experiencia. No se me ocurrirá ir por alli cuando vaya a Madrid

  4. #4

    Jlggg

    Segun lo que comentas no son errores de tener un mal dia.Son errores de concepto.Negativo

    Saludos
    José Luis Giner

  5. #5

    Jzm2000

    Argug haciendo SPAM inverso, jeje, es broma amigo del norte, desde luego estos comentarios si que son apreciables, se dan la mano con los comentarios mas favorables, porque unos te ayudan a ir a ojos cerrados, pese a que luego tengan un mal dia, y otros como este te avisan de que ni se te ocurra ir si lo tenias pensado o que lo coloques al final de tu lista de pendientes, y sobre todo ayuda a que la gente no se lleve desilusiones, que estamos en "crisis", y da gusto gastarse el dinero, pero bien gastado, gracias Argug.

  6. #6

    Maxtit

    Pues mira la verdad es que estuve apunto de ir hace 2 viernes. Lo relego en mi lista. Gracias.

  7. #7

    ancc

    Pues menos mal, estuve hace poco en Madrid y estuve a punto de ir, aunque la opcion elegida tampoco fue para tirar cohetes....Saludos

  8. #8

    Gabriel Argumosa

    Gracias a todos por vuestros comentarios. El local estaba lleno y seguro que a mucha gente esa noche salio satisfecho.
    Mi sensación fue que la media de edad de los comensales era entre 25 a 40 años, de los que se suele llamar gente bien o guapa.

    Posiblemente ellos no dieron valor a factores que yo si( y posiblemente yo no tanto hace unos 20 años), como puede ser:
    - El dar las buenas noches.
    - La apatía con las prendas de abrigo.
    - El servir la segunda botella sobre la primera.
    - La comida con aspecto de no ser mimada antes de la salida de cocina.
    - El servicio rápido con supuestas ganas de que se abrevie.
    - Que no me canten los platos en un tipo de cocina de este tipo.
    - Que el cocinero más que conocido en general se limite a sonreír y no pregunte como se ha cenado.
    - El tipo de tónica.
    - Que no me despidan
    - O que me tenga yo que nadar buscando el abrigo.

    Y yo no doy ningún valor y posiblemente alguien si, a:
    - Que en las mesas vecinas, cene gente conocidas al salir en cadenas de TV nacionales.
    - Que los camareros sean o estén a la última en su aspecto.
    - Que me recoja el plato Darío Barrio y no ponga más interés en como se ha cenado, casi mejor así no hay que dar razones.
    - Que …………..

  9. #9

    Javier46

    Este ultimo comentario todavia mejor que el primero. Eres un autentico crack Gabriel. Y de los buenos

  10. #10

    Gabriel Argumosa

    Gracias Javier

  11. #11

    Dominique

    Yo soy, en parte, responsable de esta elección. Igual que estando en un hotel en la zona Norte, Plaza de Castilla, fui exitosamente 2 veces al Chaflán (hace 2 y 3 años, con lo cual mi comentario resultaría obsoleto) pensé en este restaurante por comodidad: gastronomía y relativa cercanía a nuestro alojamiento. Al comentario de Gabriel solo le falta detalles AÚN más sombríos, como por ejemplo la forma de echar el vino en la copa, como si de un refresco se tratara, o casi no enterarnos de lo que comíamos por el esfuerzo que les suponía hablar/repetir, o tener el encargado de colocar los que arriba esperaban para ocupar una mesa mirándote con ganas de echarte fuera. Cuando preguntamos “no tienes otras tónicas” nos faltó una grabadora para registrar el sonoro “no Señor”, seco y arrogante. O lo tomas o lo dejas. El público –mayoría de entre 30-40 años- me pareció tener pocos conocimientos gastronómicos y con muchas ¿únicas? ganas de poder contar “que ha cenado en el Dassa Bassa”. Como explicar sino la afluencia. Pésimo, de verdad. El toque final de recoger nuestros abrigos por nuestra cuenta detrás de un mostrador colmó el vaso. Y hablando de vasos, me pareció fuera de lugar servir el postre (una espuma de ni me acuerdo que) en un vaso grande, grueso, corriente…y con la etiqueta publicitaria de Martini. No solo mi postre: los 6. ¿Con lo que cobran – que ya está bien – acaso no hay ni para vajilla que tienen que usar los de propaganda? Vale: la cena, en cuanto a contenido, NO estuvo mal, pero el servicio y la atención pudieron con ella. Lo siento. Pero por otra parte me "alegro" que se pueda comentar gracias a Verema.

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