Es cierto q nuestra excursión para encontrar Quintaforca hizo nombre a su traducción en castellano "en el quinto pino". Sucumbimos ante una degustación, la última de septiembre en la q cada plato (algunos individuales, otros para compartir) fueron un deleite sin pausa hasta el final. Probamos entre otros: Sopita de shiitake y tofu, Carpaccio de bacalao con aceite de pipas, Tostadita de foie con humus de garbanzos y mermelada de tomate, entre otros. De lo q sí me acuerdo, del postre: Tatin de melocotón de viña, coulant de chocolate, helado de coco, helado de chocolate con naranja, cuchara de queso mascarpone con frambuesas. La bodega, quizás un poco limitada, sólo D.O. de Tarragona y aunque tenim q fer "terra", me hubiera gustado q hubiera un poco más de variedad. Nuestro paso por QuintaForca ha sido toda una experiencia gastronómica q no vamos a pasar por alto y que intentaremos repetir al menos una vez cada dos meses para poder degustar todas las creaciones de Xavier. El trato cercano, sentirte a gusto, en su casa, en su ambiente ... desde luego no te deja impasible. Ha sido todo un lujo dejarnos "alimentar".
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