Comer allí es para mi una asignatura pendiente porque las veces que lo he visitado ha sido para tomar unos vinos. Enhorabuena por la fantástica experiencia.
Saludos
Por fin llegó nuestra esperada visita a este emblemático wine bar/restaurant de Barcelona. Siguiendo las indicaciones de un buen amigo reservamos en el Espacio Gastronómico. El local es sencillamente espectacular: moderno, elegante, amplio y acogedor. Se respira un ambiente de cálida elegancia. El espai está situado al fondo del local, en un altillo. Mesas corridas blancas, proyección de la carta del día en la pared, y en la otra pared una espectacular bodega acristalada. Detrás unos elegantes reservados.
Tras una grata bienvenida se presentó el que sería nuestro sumiller durante la velada, nos preguntó por nuestras preferencias y nos dio una serie de recomendaciones sobre la carta. Tras una crema de raíces y unas degustaciones de aperitivo acompañados de un cava Balma Brut Nature de Mas Beltran (elegante, fresco, burbuja fina muy integrada con notas a bollería y flores blancas) pasamos a un all i pebre de anguila y pera (muy bueno) acompañados de un Reinhold Haart 2010, un riesling de Mosela. Las notas de hidrocarburos del mismo conjugaron a la perfección con los ahumados de la anguila. Maridaje milimétrico, preciso. Plato y copa de la mano, potenciándose. La frescura de la riesling, una nota herbácea, sus terpénos de juventud que limpiaban la boca tras cada sabroso bocado. Muy buena la parmentier que lo acompañaba.
Seguimos con un arroz con espardenyes. Imponentes. Ejemplares de considerable tamaño. Arroz en su punto y su fruto de mar en su justa cocción. Para acompañar un Domaine des Yannick Amirauld 2006. Un vino de AOC Bourgueil (Loire). Las notas de pimienta blanca terminaron de condimentar el plato. Por un momento su cabernet franc nos recordó al Montsant. La pimienta blanca, presente. Y una calabaza rellena de pato. Precioso plato, daba lástima empezarlo, reitero, precioso. Para seguirle, una copa de Willunga 100 wines 2010. Un cabernet- shiraz de McLaren Vale (Australia). Fruta, mucha fruta. De nuevo, maridaje milimétrico, preciso, el dulzor de la calabaza con la fruta roja y madura de este tinto amable. Notas de cereza, ciruela roja, justa persistencia.
Pasamos a los postres: flan de haba tonka con una copa de Domaine des Baumard 2006. Chenin Blanc de AOC Quarts-de-Chaume, de nuevo el Loire. Mieles, flores blancas, sutil, etéreo, como el flan. Y llegamos a la cima, al punto de máxima precisión: soufflé de avellana con José María da Fonseca 2003. Moscatel Roxo Colecçao Privada DSF. DOC Setubal (Portugal). Un postre caliente, con un vino cálido, licoroso, eterno. Por un momento parecía un brandy de larga solera con ese punto atlántico que algunos tienen, los más grandes…pero en vino. En esa copa habían avellanas, turrón de guirlache, caramelos de piñones y de nuevo elegante licor. Todo ello sin saturar, dado su potente acidez. Increíble. Tuvimos que repetir. De nuevo, maridaje milimétrico, preciso, exacto. Un vino que potenció el postre, un postre que potenció el vino….pero que como no todo puede ser perfecto, al intentar comprar una botella nos indicaron que era la última, lo buscaremos. Ahora bien, no sé si encontraremos un postre que le haga tan buena justicia, bueno sí: una buena compañía.
Salió Sergi de Meià a saludarlos e interesarse por nuestras impresiones. Educado y receptivo. Le felicitamos. Visita a la impresionante bodega, nota impresa con las referencias probadas. Destacar la amabilidad y profesionalidad de los tres sumillers que nos atendieron y especialmente la de César.
Queremos más. Volveremos.
Comer allí es para mi una asignatura pendiente porque las veces que lo he visitado ha sido para tomar unos vinos. Enhorabuena por la fantástica experiencia.
Saludos
Gracias por tu amable comentario. Come he contado, seguimos las indicaciones de una buen amigo, crítico gastronómico, que siempre nos a serosa sobre que visitar en BCN cada vez que vamos. Así que siempre vamos sobre seguro en nuestras visitas a la ciudad condal. Sin duda, muy recomendable.
Saludos
La visita de la bodega es lo que más me impresionó, aparte de la proyeccion en pared de los menus, de las ipads con la carta de vinos...
Una gozada de sitio. Buena vivencia.
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