El local, con pocas mesas, parece un antiguo restaurante remodelado mínimamente, aunque es confortable. El servicio, correcto y muy agradable. La carta de vinos, aunque no muy amplia (tampoco es necesario), intenta huir de los vinos típicos y contiene bastantes sorpresas, y además con precios increíbles (aprox. tienda x 1.2). Las copas adecuadas. Carta corta, aunque me da la impresión de que la renuevan a menudo. En nuestro caso tomamos un menú degustación consistente en 2 aperitivos, cuatro medias raciones de platos de la carta y un postre (38 €). Platos de alta calidad, aparentemente sin excesivas complicaciones (muchas veces no sabemos o apreciamos el trabajo que hay detrás de un plato aparentemente sencillo), pero con combinaciones acertadas y sobre todo muy sabrosos. De los cuatro platos destacaría el canelón de pato trufado (¡qué sabor!) y el lomo de cordero con requesón de cabra y berenjena (con un curioso detalle: un aire con intenso sabor a romero, aromatizando al cordero y sustituyendo a la planta en sí). El postre también excelente y muy refrescante (Espuma de coco con manzana verde, albahaca, jenjibre y lima). Para acompañar un Rueda verdejo (Ermita de Veracruz). Al final no tomamos café y no hubo petit fours (no sé si normalmente los hay). En resumen, restaurante totalmente recomendable.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.