Mas que a cenar fuimos a catar. Nos dimos un homenaje. Alli estabamos Latrufa, Ricraket and me. Nos ofrecen un aperitivo previamente, y empezamos. Fuimos a catar un viejo y otras cosas y cenar. La comida consistio en unos quesos, un plato de una caña de lomo muy seleccionada y muy agradable. Y algún entrante mas.
De segundo, un plato de cochinillo y dos tomamos pato, ricos, ambos sin mas complicaciones.
Tomamos un Monte Real GR 1964, espectacular pero un punto de acético casi inapreciable que no se disipó. Copas Zwiesel. Posteriormente un Le Bèrne di Montepulciano 2004. Jesús nos ofrecio 3 dulces diferentes para los postres, un Late Bottled Vintage de Fonseca, una Garnacha dulce del Madirán y un espectacular Chenin Blanc dulce. Luego ya la cosa derivó en una invitacion a diferentes destilados (4) que saboreamos a sorbos porque eran demasiado (a mi gusto destaco el whisky sobre el licor de albaricoque, el calvados y otro mas) y una sorprendente cerveza artesana que solo acertamos su regaliz sin saber si era cerveza o un licor. La comida, es de aprobado pero crece sin duda gracias a la labor de sumilleria y el trabajo de sala de Jesús Solanas. Polifacético y entregado se transforma dentro de la bodega donde se le nota la dedicacion a "su" coleccion. 100 euros cada uno (3 personas), teniendo en cuenta los vinos tintos (el primero era especialmente elevado de precio y se nos hizo un buen precio), dulces, etc postres. Parece adecuado para lo que consumimos
Además de la maravillosa caña, con un gran sabor y textura de semicurada, tomamos un foie rico y también un Gouda sencillamente sensacional, como se derretía en la boca ofreciendo su intenso sabor.
Sin duda Jesús un apasionado de su trabajo, disfrutando ilustrándonos con sus conocimientos tanto de vinos, como de destilados... Se nos pasaron las horas sin darnos cuenta. Esperamos repetir algún día y volver a asaltar esa bodega.
Vamos a ver, criticones... Unos foies es lo unico que me deje, que faltones estais. Pero si fuimos a beber (perdon, catar)lo de la comida era anecdotico ese dia, teniamos que haberle dicho que nos sacase solo pan
¡Menudo homenaje se dieron los maños estos!, son peligrosos de verdad. Me parce que no me hubiera atrevido a pedir un Rioja del 64, a no ser que tuviera confianza ciega en el sumiller como parece es vuestro caso. ¿Qué os dijo al catarlo él?.
Lo que está claro es que después de Huesca, la próxima quedada maña navideña ha de ser ahí.
El otro dia Nacho me bebi un 64 en Rekondo en San Sebastian, eso si es una bodega en condiciones de vinos de ese tipo
Te cuidas Pablo, te cuidas.
Siempre he leído que es uan de las mejores bodegas de restaurante de España, con un apolíticade precios excelente además (para el cliente): cuanto más caro es el vino menor es su margen y así se fomenta su consumo.
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