La sensación después de la comida de hoy es la de haber comido dignamente (muy bien para esos 38 € del menú) y en un sitio con ciertos detalles de grande restaurante (esa carta de vinos, por ejemplo).
El menú consistía en un aperitivo, tres entradas (crujiente de morcilla con cebolla caramelizada, seta rellena trufada), pescado, carne (rabo de toro con trompetas de la muerte) y un postre (milhojas de la casa con mouse de mango). El resto de platos (unos cachistos de carne con pisto y huevo a baja tempura, pescado con una especie de all-i-pebre) no puedo detallarlos más pues o no los "cantaron" o lo hicieron tan rápidamente que no pude oirlos con claridad. "Pues vuelve a preguntar" - dirá alguien. Pues no soy de esos. Si hay prisas en la sala, no seré yo quien entretenga al personal, aunque detenerse y "cantar" alto y claro el plato supone 3 segundos más. Destacaría la seta rellena por encima de los demás platos: muy rica.
El servcio del vino es más que correcto con una carta extensa y un trato muy bueno: copas Riedel, envinado de las copas, temperatura, mesa auxiliar sin dejar nunca nuestra copa vacía... Excelente. Hemos tomado Dominio de Atauta 2006
Trato amable y mobiliario, mantelería, vajilla... muy correctas. Quiza la cubertería podría mejorar. Pero es una apreciación muy personal.
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