Nada más lo que cuentas del desplazamiento desde Córdoba es de admiración, la misma que el Sr. Fdez le vuelca a su cocina, vinos y comensales. Por cierto yo también he cometido licuras al desplazarme desde Madrid para asistir a una de sus noche de catasvpara regresar a posteriori. Estas y otras son las locuras que uno comete por Dom Vinos.