Restaurante del hotel del mismo nombre situado en Granville, precioso pueblo de la Baja Normandía. Como es lógico la especialidad el pescado, presente tanto en los primeros:deliciosa sopa de pescado, los famosos "moules&frites" (mejillones con patatas fritas), langostinos,..., como en los segundos (calamares a la americana, merluza, rape,...), en general con elaboraciones clásicas y raciones generosas. Como curiosidad la sopa de pescado la acompañan con una guarnición de pan tostado con ajo, queso y crudités.
De los postres no hablo porque no tomamos. El local es correcto, de estilo marinero, sin más, y lo mismo puede decirse del menaje. La oferta de vinos es corta, sin referencia de añadas, y el blanco que pedimos (un sauvignon blanc que no nos satisfizo, ya puse la nota de cata, a 16,20€ la botella) estuvo bien servido, las copas normalitas y aunque el camarero me puso un poco para catarlo no se esperó a que le dijera si me había gustado o no, lo dejó en la cubitera y punto. Aparte de este detalle feo, el resto de la cena el servicio fue muy correcto y profesional, preguntando si nos habñían gustado los platos y demás. Pan sencillo sólo una variedad. El precio fue de 54,90€ 2 personas, con vino pero sin postre y sólo 1 segundo, por lo que un menú completo a la carta aprox. sale por 40€ per capita. La RCP no me pareció buena, a pesar de que lo que comimos estuvo rico y pasamos un buen rato.
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