Había leído tanto sobre este restaurante en Verema que ya era condición indispensable acercarme y probar su cocina.
El local es muy grande, con recovecos que se aprovechan para crear pequeñas salas que dan cierta intimidad y restan sensación de estar en un gran mesón. El horno preside la sala y le da un toque auténtico, aunque dudo que este horno sea de leña.
Éramos tres personas y escogimos el menú degustación para tres compuesto por:
- Crema de quesos con miel y nueces. Una buena forma de empezar, pues un plato sencillo pero efectivo. En este caso la miel no apareció por ningún lado y optaron por caramelo de aceto balsámico. Sacan unos pequeños panecillos especiados que están riquísimos y acompañan a la perfección a este plato.
- Pulpo con patata. Un plato que no asimilo como italiano pero vamos, el resultado es bastante bueno por la textura del pulpo, aunque las patatas me gustan más finas.
- Ensalada La Fórcola. La ensalada de la casa con canónigos, queso de cabra, jamón de pato (escaso, pero lo había) y gajos de mandarina. Bien, ensalada algo trillada ya pero aligera un poco tras las raciones consistentes de los platos precedentes.
- Vitello tonnato, el clásico plato italiano que tanto se consume en Argentina. Redondo de ternera con una salsa fría de atún. A mí particularmente es un plato que me gusta, sencillo pero bien elaborado.
- Triángoli speck y bri. El plato de pasta es al centro y está compuesto por unos triángulos rellenos de queso, una salsa de nata y unos trozos de jamón serrano en tacos. Lástima la confitura de higo que le pusieron en la base de la plato, excesivamente dulzona, carente de sentido en un plato tan rico como sacaron.
- Pizza La Fórcola. Lo mejor, la masa, pues de grosor medio, más cercana al pan, a la "coca" que se come en Valencia y que tanto me gusta. Me gustó mucho la pizza que, aunque sencilla, acabó por llenarnos tras tan pantagruélico menú.
- De postre sacaron un supuesto coulant de chocolate con un helado de avellana. Indico lo de supuesto porque se les había pasado en el horno y lo que llegó a la mesa fue una magdalena de chocolate con poca gracia. Todo sea dicho de paso que, tras el resto de platos, tampoco eché en falta el postre.
El servicio del vino es deficiente en este local, aunque observando el resto de mesas que se decantan más por los refrescos de cola y la cerveza, tampoco creo que sea un tema que les preocupe en exceso. Copas de calidad media y una carta con ciertas curiosidades italianas a precios correctos.
El menú que tomamos cuesta 17€ por personas más bebidas, etc. acabamos pagando 22€, un precio más que correcto para tal festín, aunque creo que la próxima vez que vaya me decantaré por una pizza o un plato de pasta y algo al centro para compartir. Viendo los precios unitarios de cada plato, no creo que se ahorre con esta opción, pero es que realmente acabamos hasta los topes.
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