Acudimos escépticos a un restaurante chino qque dicen "no conveencional". Es cierto, no lo es. Es el único chino en el que he visto que van otros chinos a cenar y que pagan (ojo importante!!), incluso a parejas chinas que acudian para cenar ¿romanticamente?
El lugar invita a irse. No es bonito. Está dejado.
No espereis la típica carta de pollo con almendras, no es así. Parece que la comida es más típica, más cercana a lo chino de verdad.
Tomamos dos rollitos especiales, Pato Pi Pa que estaba impresionante! arroz con pollo y verduras envuelto en hojas de nenúfar.
La señora fue amable pero el servicio no es profesonal. Son lentos, cocinan al momento, lo que para un restauraante de este tipo no es lo más común.
La nota negativa fue el escándalo de los chiquillos de la familia china que había cenando allí, una locura de chillidos y un escándalo.
Un chino que no saca la comida en las típicas bandejas ovaladas, que su plato estrella no es el arroz tres delicias o pollo al limón y que saben cocinar pero no saben llevar un restauraante de aspecto exterior horrible pero que reaalmente cenas comida típica lo ás cercana a la de un barrio de pekín pero en Valencia.
Recomendaable pero hay que ir al menos 3 o 4 veces paraa conocer la certa y dominar a la señora que peca un poco de autoritaria a la hora de recomendar los platos.
Del vino sin comentarios, tomamos agua y cerveza. 2 personas, 21 euros. Barato!