Restaurante bien ubicado: pleno eixample (antiguo gargantua pantagruel). decoración sobria, elegante, amplia, aunque colores un poco raros (blanco y rojo: está de moda, pero a mi no me gusta). servicio de sala correcto, joven (quizás de escuela) aunque un poco estirados, a mi modo de ver: les falta más naturalidad y cercanía con el cliente. el servicio fue flojo porque tardaron mucho en atendernos, servirnos, etc. el restaurante se lleno, pero tampoco vino toda la gente de golpe, por lo que no es excusa.
carta completa, con propuestas sugerentes. éramos tres de primeros: alcachofas con jamon (buenas), sesos rebozados (buenos), tartar de atun (correcto), canelon (regular)...raciones un tanto pequeñas. lo peor: el arroz seco de calamares y cigalas (estas últimas frescas) pero el arroz sin apenas sabor. postre: un coulant con helado (normalito y del monton). dos cafes. no tomamos vino, pero se veia buena cuberteria, vajilla, copas, cubiteras. precios bastante correctos en los caldos, y carta amplia y de bastantes referencias, pero sin arriesgar. la cuenta: 45 euros por barba (un tanto caro sin tomar vino).
en definitiva, no se come mal, pero tampoco mata.
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