Merece la pena acercarse a Villarramiel, a 20 kilómetros de Palencia a comer a este restaurante que ha sabido aunar una rehabilitación extraordinaria de una casa antigua castellana. La cocina es tradicional de Castilla: letrazo, platos de cuchara, raciones de una exisita cecina que se elabora en el pueblo. Ya era hora que algo tan simple como son nuestros antiguos sabores se recuperaran. La carta de vinos es abundante y variada conpredominio de los Ribera de Duero, Rueda, Cigales y algún que otro Rioja. El Lechazo, insuperable...
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