Pues siento disentir tanto contigo.
He ido a ese restaurante en repetidas ocasiones y realmente creo que son abanderados de esa tendencia tan especial como es el slow food. Carta reducida pero selecta, una carta de vinos completa con apuesta clara por la región y con más posibilidades de calidad.
Me extraña que te parezca la cocina correcta cuando Clara, la cocinera, tiene visos de poder conseguir nominaciones de rango de estrella Michelín.
Un pueblo de Aragón, algo que ya me parece un incomodidad comentar, puede tener productos de mucha calidad, de técnica depurada y cuidado en su elaboración que merezcan tener el precio adecuado al esfuerzo de elección de producto, selección de calidades y conocimiento en su preparación.
Eso de comer en pueblos del interior mucho, barato y básico es tal vez un estereotipo un poco demodé.
Respeto tu opinión pero como creo que he comentado, no la comparto en absoluto.
Para gustos, cultura y colores.