Es de esos restaurantes que predomina el entorno sobre la comida y el servicio; y eso no es bueno, no. Me explico: el local es moderno, agradable, con separación más que suficiente entre las mesas y estas son de tamaño considerable. Más de diez minutos hasta que nos trajeron la carta, mientras tanto ni siquiera se nos ofreció la posibilidad de tomar un aperitivo. La carta de vino sigue en reforma. Pedimos un Finca Terrerazo que fue decantado. La comida es floja, no alcanza la calidad del Soong ni en el reflejo. Conforme vas comiendo va aumentando la decepción. El servicio a la vez muy poco profesional (al menos los camareros). Ensalada de atún con chop-suey, tempura de hortalizas y langostinos, sprinpg-pato, sashimi variado (sin comentarios), pan, dos cafés y el vino comentado ascendió a 95€.
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