Local comedido en un sitio magnífico de Madrid. habíamos reservado con anterioridad y el lugar en que nos sentamos, al fondo de la sala fue magnífico, alejado de un cierto ruido de fondo por la elevada ocupación.
Empezamos con unas cervezas, y yo con una manzanilla, una sencilla La Gitana servida en un muy buen catavinos. Pedimos como entrantes para compartir los huevos del padre (con perdón), hojaldre de puerros y gambas, berejenas rellenas de setas y merluza y croquetas de gallina. Todo con una muy buena presentación, elaboración y sabor.
Como platos principales tomamos lomo de vaca poco hecho (excelente punto), lomos de rodaballo con salsa de cava y espárragos, solomillo de ternera relleno de foie y lomo de bacalao. Todo ello acompañado de una botella de Gislaine Barthod Bourgogne 08 y otra de Bruno Clair Marsannay "Les Longeroies", servidas en Riedel Vinum XL Borgoña. Personalmente me gustó más el Barthod, aunque estaba algo joven todavía, acompañó al lomo de vaca a la perfección. El único "pero", las patatas fritas que acompañaban a la carne y que desmerecían completamente el resto de la cena.
Tomamos un surtido de postres francamente buenos, y para finalizar unos Gin Tonics de nº3 con Fever Tree preparados francamente bien, recomendación del excelente barman.
Una velada muy disfrutada.
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