Dicen que de Madrid al cielo. Pues no. Del Diverxo al cielo.
Después de meses de espera, llegó el día. Aquí nos presentamos, Mila, la fiera y un servidor. Con muchísimas ganas. Aun recuerdo cosas de cuando estuve en su anterior establecimiento. Que salí completamente asombrado del homenaje que nos habían dado.
Esta vez, no iba a ser menos. Iba a ser más. Con la mejor compañia posible en la mesa. Todos con ganas de disfrutar, sobretodo la fiera con sus nueve añazos y ganas de probarlo todo.
No cantare los detalles de lo a platos porque lo considero innecesario. En cambio resaltare otras cosas.
1- El trato. Nos trataron como en pocos sitios. Consiguieron que la pequeña estuviese cenando como en casa, eso les da mil puntos a su favor.
2- La sensación de película que intentan hacerte creer. Los pequeños detalles. La magia en si que desprende esa cortina con ojos mirándote. Original.
3- La comida. de otra galaxia. Se mire como se mire.
4- Muñoz es un genio. Ha consigo crear un establecimiento en el que pagas casi 250€, con bebida y el menú corto, por persona y te da igual no tener pan. Te da igual comer con las manos. Te da igual chupar el plato. Y encima, disfrutas como un niño pequeño!! Como disfrutó la fiera y, como disfrutamos nosotros.
Una cosa que aprecio de este hombre es que está allí trabajando. En nuestro paseíllo por La Cocina ni se giró. Esta a lo que tiene que estar. No me gustan esos cocineros que se creen dioses y van por las mesas saludando y con la ropa recién salida de la tintorería. Tuvo el detallazo de sacarse una foto con la pequeña, pero nada de salir y saludar. Nos levantamos, fuimos a La Cocina y allí se la saco. Al principio de sentarnos nos dijo el camarero que habiendo una niña pequeña se lo comentaría y si sale de él se sacaría una foto. Gracias por ello, la verdad es que se le veía un tío campechano.
Casi tres horas de disfrute, disfrute del cual salimos flotando de felicidad. Con muchísimas ganas de volver!! Y sobretodo, quien tiene otra vez ganas de volver es la pequeña que se zampó el menú casi al completo y disfrutó como pocas veces en una mesa!!
Lo dicho! De Diverxo al Cielo!
Gracias! Hubo un momento, allá por el séptimo lienzo, de momento de crisis. En ese punto estábamos todos llenos, pero al ver el siguiente lienzo se nos abrió de nuevo el estomago.
La puesta en escena, la cubirteria, los platos y demás hacen de la comida un circo y eso la encantó!
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