Es un lugar que frecuento cuando estoy por esa zona, con un buen trato familiar por parte Juan Carlos.
El entorno del restaurante que a primera vista puede parecer un bar normal, no es su fuerte, pero lo mejor que tiene está sus platos caseros y su tabla de carnes.
El sevicio del vino es normal, lo que choca es que no tenga carta de vinos, los va recomendando el, eso si, están bien acondicionados.
La comida es su plato fuerte, los entrantes tradicionales y caseros están muy bien cocinados (a destacar el esgarrat, gambas peladas, tellinas). De segundos solemos pedir una fuente de carne variada (entrecotte, solomillo, costillas, chuletas etc) muy bien preparada y servida. Los postres son clásicos.
La RCP es bastante buena, a valorar en los tiempos que vivimos.
Recomendable probar.
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