Acudimos a la hora de la cena. Estuvimos en la barra tomando un poco de Borgoña. Sorprendente la cantidad de vinos por copas que ofrecen. La decoración poco que no se haya dicho ya, es impresionante la cantidad de añadas históricas que te miran, en silencio. La zona de Vega Sicilias en para pararse y hacer una reflexión.
Nos sentamos a cenar de los primeros, pero al final se acabó llenando. Bastantes extranjeros. Tuvieron que darle al aire acondicionado porque empezó a hacer mucho calor. La comida es buena materia prima sin complicaciones, compartimos una buena ensalada de ventresca y pimientos, y de segundo en chuletón de vaca vieja para dos, servido con patatas y pimientos. La carne muy buena francamente.
La carta de vinos es muy completa, destacando las referencias del país vecino. Quizá eché en falta algún vino más asequible, pero en general todo lo que había era muy bueno. Me llamó la atención un San Román del 98 (segunda añada), pero solo lo tenían en formato Magnum, y hoy no podía pasarme, así que me conformé con algo de la misma familia, una botellita de Mauro servida a temperatura correcta.
QUizá esperaba más, y qúizá lo habría disfrutado más si hubiera podido probar más vinos, y si conociera algo más al sumiller, que estuvo muy discreto. En cualquier caso es un sito con buen material y con vinos para satisfacer al paladar más esquisito. Me gustaría volver con más gente.