Por lo menos una o dos veces al año en mi calendario gastronomico esta marcado este nombre y este hombre, Cigaleña y Andres.
En esta ocasión es el lugar elegido por Javier para empezar el viaje gastronomico de la Peña de los restauranteros por Cantabria y con gran acierto, ya que para mi, como ya he comentado, es la meca del buen beber.
Como siempre Andres nos regalo una clase magistral de cariño hacia el vino, una vez mas se vació, da gusto que alguien trate con tanto cariño este apartado de la gastronomía, y además se nota cuando hay esa reciprocidad entre l maestro y alumno, el maestro sabe que el alumno esta deseoso de conocimiento y se gusta, en resumen una experiencia gratificante.
Empezamos con un bocarte marinado, lo justo, textura tersa, y todo el sabor de la anchoa, nada de ahogarla en vinagre, un pelin salado, pero acompañadas de algas marinas y de una crema, que las suavizaba.
Magnum barbadillo manzanilla saca primavera 2014 para acompañar este primer bocado.
A continuación Rabas, ojito en esta tierra, saben distintas, se nota la calidad del producto y la sutileza del rebozado, además anchoas abiertas y rebozadas, perdón, bocartes y también otros bocartes sin abrir, quizás los que más me gustaron.
Jerobam Abel Mendoza malvasia 2014, fue la opción para seguir disfrutando del vino, magnifico.
Seguimos con una merluza a la sal, en un punto de elaboración magnifico, acompañada de col china, muy rica.
Magnum Dard Ribo crozes Hermitage 2013, maridaje perfecto de este tinto para la merluza, esa frescura y esa acidez fue de la mano del pescado.
En el apartado de la carne, un tierno cochinillo confitado y deshuesado.
Y como joya de acompañamiento, porque al final con Andres es como si cada plato lo acompañase de un tesoro líquido, Jerobam Regina vides 1998 de Viña Sastre.
Un poco de queso, Andres siempre tiene unos quesos estupendos, comte, azul, Tête de Moine y tres más que no me acuerdo del nombre, pero que estaban cojonudos.
Amontillado 12 años de Maestro Sierra, maravilloso acompañante, pero no contento va y, zaska, Amontillado viejísimo marqués de poley de Toro Albala, para morirse de gusto, yo flipaba.
Acabamos con un tiramisu perfectamente ejecutado en cuanto a forma y fondo.
Y claro como mantienes ese nivel en el apartado vinos, nos a jodido, Oremus 5 puttonyos 1975.
Una velada estupenda, menudo principio para la Peña, que generosidad por parte de Andres, que acierto por parte de Javier y que disfrute por parte de todos, una vez más, me postro a sus pies Don Andres.
En esta ocasión cada vino tiene su renglón aparte, como no podía ser menos.
Si, no omito que uno hecho coca cola a un vino, pero bueno no llego la sangre al rio, y si así llego a la felicidad que alcanzamos los demás sin echársela , pues miel sobre hojuelas .
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