Tras pasar unos días de vacaciones en la localidad de L´Ampolla (Tarragona) y debido a que no pude conocer gastronómicamente algunas recomendaciones de otros foreros, a los cuales doy las gracias de todas formas, me dediqué a tratar de comer lo mejor posible dentro de la oferta culinaria del municipio.
Algunos fueron visitados una sola vez, y tanto el hotel donde me alojaba como el restaurante del Club Naútico lo fueron varias veces, por lo que más que comentarios de comidas puntuales, pretendo casi hacer una mini (y humilde) guía con mis impresiones, sin otro motivo que dar mi visión de lo que uno puede encontrarse gastronómicamente en este bonito enclave del mediterraneo.
A través de las siempre fiables páginas de Verema y de los interrogatorios a los que someto a los lugareños, me hice una composición de lugar acerca de cuales eran los sitios donde dirigirme. Al ser un sitio pequeño, realmente no fue difícil converger ambas fuentes y llegar a la conclusión de que quien quiera disfrutar de una buena comida podría decantarse por alguno de estos: el Restaurante del Mar del Hotel Flamingo, Can Llambrich, Can Piñana, Casa Montero (Restaurante del Club Náutico), La Barraca y Amics del Mar. Este último no me acabó de convencer externamente ni por comentarios que me dijeron y lo descarté finalmente. Supongo que habrá más opciones, pero insisto, éstos creo que serían una selección bastante interesante.
En general existe un denominador común, se trata de locales a pié de playa o de puerto, y exceptuando el hotel y Casa Montero, la fisionomía de los mismos se asemeja, siguiendo la norma general de terraza y pequeño local interior. No sé si influenciado por la estética, creo que no, me dió la impresión que dichos restaurantes seguían el protocolo que se espera de ellos, con un trato correcto pero de carácter distendido, para entendernos, acercándose a veces más al chiringuito de playa (sin desmerecer) que a un restaurante más formal. Tanto en Casa Montero como en el Hotel, se cuida más este aspecto, como digo, también el entorno ayuda.
En todos ellos, se disfruta de la comida propia de la zona, arroces, fideuas, mariscos y pescados, aunque evidentemente existen en carta otras opciones. Supongo, que si se está de paso, conviene ir a parar a lo típico, que normalmente es lo mejor. Si pasas varios días, como comentaré luego, pues uno se puede permitir, sin perder calidad, esas otras opciones. La sensación general de la comida es positiva, y en cualquiera de ellos puedes gozar con las propuestas que manejan. Quizás, el menos típico sea el Restaurante del Mar, donde se ha intentado completar la carta, además de con lo básico, con alguna propuesta más trasgresora, aunque siempre sin perder la línea de la cocina de mercado. Si entramos a comparar producto, aunque como digo en general es bueno, en mi humilde opinión, Casa Montero maneja el mejor. Me explayaré un poco más en el comentario del mismo.
El trato del vino en general no pasa de correcto, y no lo digo como algo negativo, muchas veces debes enfrentarte en sitios de playa a un trato infame del mismo, pero aquí no, en general, puede uno elegir de las cortitas cartas, una referencia de vino blanco, tinto o cava, normalmente de la zona, que acompañe bien a los platos. Me sorprendió también que los precios en casi todos son ajustados, haciendo mención especial por lo positivo a Casa Montero y La Barraca, y por lo negativo al Restaurante del Mar, con una oferta que no se corresponde con lo que pretende el local y con algún precio alto. El coperío mejorable en todos, aunque en la Barraca pude comprobar que existían unas copas mejores que no nos pusieron. Les pregunté, pero la verdad, creo que no me entendieron. Bueno, así quedó la cosa.
El precio, pese a lo que cabría pensar, es muy similar en todos, realmente no existen diferencias en la cuenta final, o éstas son prácticamente insignificantes, por lo que este punto no nos va a servir como método de elección. Todos cuentan con menús económicos que por lo que vi, y comprobé en uno de ellos, cumplen con creces.
LA BARRACA
Coqueto local en medio del paseo de la playa del Arenal, terracita con vistas al mar y dentro un pequeño comedor con aire acondicionado por el que nos decantamos.
Nos sentamos dentro prácticamente solos, la terraza es muy sugerente pero pegaba bien ese día. Nos atienden rápidamente y de forma cariñosa y tras echar un vistazo a las cartas, tomas las riendas del servicio la que supongo es la dueña.
Tomamos una ensalada sin más, flojita de verdad y anguila en salsa. Esta última muy rica, destacando lo meloso de la textura del bicho. La salsa, para mojar. Posteriormente pescados, rape a la marinera y rodaballo. Ambos buenos.
La carta de vinos es cortita, con mucha referencia de la zona, aunque con alguna sorpresa agradable como el godello que nos tomamos, louro do bolo 2010, como ponen por ahí, con una acidez bestial. Precios ajustados.
Una buena opción, no la primera para mi, pero sin duda que no defraudará. Tuvimos una anecdota, nos pusieron una copas correctas para el vino y al rato vi que sacaban unas mejores para un tinto que tomaban en la terraza. Le pregunté si utilizaban distintas copas para blanco y tinto y me soltó un rollo que si el vino que habíamos pedido no podía ser por copas o algo así, mi mujer dijo, "no nos ha entendido" me quedé con la duda. Si alguien lo comprueba que lo diga.
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