Pues cuando vuelvas a bajar. Javier se rajará, como siempre, luego pide mesa triangular directamente.
Visita a la localidad de Oña con motivo de la exposición de las Edades del Hombre.
Con reserva previa, a las 15 horas nos acomodamos cuatro personas en una mesa amplia junto a una ventana, con generosas vistas de la calle.
Entorno interior perfectamente definido por los comentarios anteriores.
Comenzamos con aperitivo de salmón marinado que estaba acabado con granos de café, al que acompañaba una crema de queso a las finas hierbas. Especial y con toque inesperado, pero que resulto muy elogiado.
Seguimos compartiendo:
- Dos alpargatas (plato tradicional del local), de generosa ración, que consta de una. tosta de pan a la plancha con jamón ibérico, tomate natural y ajo. Combinación más que conocida, pero en este caso con unas muy buenas proporciones y calidades de los componentes.
- Cerramos aperitivos o entrantes, con un montadito blanco y negro, otra especialidad de la casa, que consta por capas de berenjenas, bloc de foie y queso de cabra a la plancha, naranja y confit de cebolla con reducción Pedro Ximénez.
Llegado el momento de los platos, uno de los comensales opto por repetir con salmón marinado que habíamos tomado como aperitivo y los otros tres, optamos por probar la cocina de Senegal, pidiendo:
- Yassa poisson: pescado macerado a la brasa (en este caso una dorada de ración) con salsa de cebolla y arroz blanco jazmín.
- Yassa Poulet : pollo a la parrilla macerado al limón con salsa de cebolla y arroz blanco jazmín
- Brocheta de cordero: carne de cordero macerada a la brasa con salsa de cebolla tostada y cous-cous.
Gustaron los tres platos, con un puntito especial tanto el pescado, el pollo, como el cordero por el macerado previo.
Postres:
- Dos sorbetes de Cava.
- Copa de helado de nata.
- Copa de helado de sorbete de mandarina.
Gustaron los postres, siendo de destacar la cremosidad de los helados.
Del vino: carta sorprendente y con buen sentido común, multitud de opciones y unos precios muy comedidos. Buenas copas, cambio de las mismas en cada botella y buen servicio.
Tomamos: un blanco austriaco de Wachau, Nikolaihof Grüner Veltliner Hefeabzug 2011y un vino francés tinto Esprit de Gigognon 2010 (13 euros).
Cerramos con una infusión de infusión natural de rooibos, cada uno.
El precio total de todo lo descrito, sin vinos, fue de 90.10 euros.
Como detalle apunto que el precio del pan por comensal fue de 0.60 euros.
Comentarios:
Hace cuatro años, aunque aún no le conocía personalmente, nuestro compañero G-M, que frecuenta esta zona de las Merindades, me llevó por su comentario previo, a este otro restaurante de la zona
https://www.verema.com/restaurantes/37311-rest-hotel-ciudad-de-medina-medina-de-pomar
En esta ocasión fue el bendito culpable, de la visita a este restaurante, por indicación directa.
Aunque la localidad presentada bastante bullicio con motivo de la exposición de las Edades del Hombre, previamente a acudir a este restaurante merodeé un poco por la villa y otros restaurantes disponían de mesas para poder comer, sin embargo en la puerta de este, colgaba el cartel de “completo” y pude apreciar como en más de un ocasión, les negaron a comensales la posibilidad de comer, a pesar de tener una terraza exterior como ampliación.
En cuanto a la comida, todo a muy buen nivel, ofreciendo la posibilidad de viajar figuradamente al Senegal sin salir de Burgos, o quedarte aquí con un buen jamón. Hablando de jamón y refiriéndome a las alpargatas, me sorprendió no sólo la calidad, sino la cantidad que por 3,5 € por ración te ponen, pues la longitud de cada tostada era de unos 25 cm, bien cargadita y con calidad como he referido. Los platos de Senegal gustaron por la materia prima principal, elaboración y los acompañantes, tanto el arroz como el cus-cus, quizás otro pescado le hubiese dado otro tinte.
Hablando de la carta de vinos, otra agradable sorpresa, como podéis haber leído, tomamos un vino francés y otro austriaco, pero ahí no acababan las posibilidades de fuera de nuestro país, pero es que dentro del mismo, creo que estaban la gran mayoría de las denominaciones de origen representadas. Su precio es muy comedido, no estando muchas botellas gravadas más allá de cinco euros. Según nos comento la responsable de sala, al extrañarnos el nivel de la carate de vinos y felicitarle, su asesor y proveedor en un gran porcentaje es Paco Berciano, pero ellos ponen su amor por el vino y su cordura con los precios.
Aparte de lo descrito leí que disponían de un menú, con una pinta excelente, que si no recuerdo mal, costaba unos veinte euros o poco más.
En resumen, local para anotar en la agenda, con visita obligada por varios motivos, cocina con sus detalles africanos, su carta de vinos, su amabilidad en el servicio y por sus precios.
Pues cuando vuelvas a bajar. Javier se rajará, como siempre, luego pide mesa triangular directamente.
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