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Como asador, decepcionante

Tras un montón de años volvimos un pequeño grupo de amigos a Casa Rufo. Guardábamos muy buen recuerdo pero el "reencuentro" fue gastronómicamente decepcionante. He visto los comentarios de Verema y aunque los últimos son bastante elogiosos me sumo a la impresión de los anteriores, según los cuales Casa Rufo es un sitio en declive. Al menos en lo que a la calidad de la comida se refiere, pues por lo que se ve (así fue el día de nuestra visita) sigue llenando sus comedores.
Para empezar el local es ciertamente bonito, de los más acogedores y originales de Bilbao, con su aire de ultramarinos ilustrado. No hay carta escrita, te la cantan con cierta premura, aunque sí carta de vinos. No puedo decir que el servicio fuera malo, quizás algo tosco pero en cualquier caso eficiente.
Eramos 3 y de primero compartimos simplemente unas croquetas (mediocres, de injusta buena fama) y unas anchoas en aceite, ricas. El plato fuerte era la afamada chuleta y tengo que decir que la recordaba mucho más excelsa. No es que estuviera mal aunque para mi gusto se pasaba de hecha, quizás por esa costumbre de sacarla sobre la piedra caliente que si bien ayuda a mantener la temperatura la cuece algo más de la cuenta. Sin duda hay mejores chuletas en Bilbao (algunas sin brasa, como la del Goizeko Izarra), no digamos en Bizkaia o en Euskadi. Con la carne sacan unas patatas fritas bastante dignas. Los postres sin florituras, de corte tradicional (comí una buena cuajada). Café decente y además tuvimos la suerte de beneficiarnos de una invitación a una copa de ron Zacapa 23 años (andaban por ahí de promoción).
En cuanto al vino, la carta es extensa, de precio comedido y se sirve con corrección (la temperatura era adecuada, contra lo leído en otros comentarios). Cayeron dos botellas de Allende 2005 (24 euros), un buen riojano de corte moderno.
Lo peor es la cuenta. Si como ha comentado un compañero esto costara unos 45 euros no estaría mal pero la cosa nos salió a casi 65 por barba, un exceso teniendo en cuenta que los entrantes fueron testimoniales y tampoco hubo tanta carne (según la nota casi 75 euros la pieza, lo que al precio habitual en los asadores de este pelo supondría unos 2 kg., dimensión que dudo que tuviera nuestra chuleta). No sé, tuve la sensación de que por ese precio se puede comer bastante mejor, tanto en plan asador como si te decantas por una cocina más elaborada, quizás más que por el (esperable) clavote por la impresión de que el chuletón (supuesto plato estrella de esta casa) no era para tanto.
En resumen, un restaurante que para mi vive de las rentas: de su histórica buena fama en la ciudad, del innegable encanto del local y de una buena carta de vinos a precio razonable. Pero desde un punto de vista gastronómico defrauda, al menos si tienes en cuenta lo que pagas (juega en la liga de los bistrós pero luego se cotiza como un restaurante de nivel).

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