Vaya esto por delante: El restaurante está bien. El problema: demasiado caro.
Hay muchos, demasiados, elementos que exigimos a un restaurante de ese precio, que simplemente no están a la altura.
La decoración es muy bonita, especialmente el estanque en el patio, y la iluminación tiene toques de genialidad. Da muy bien en foto.
Pero la separación entre las mesas está bien para merendar unas tortitas con nata en una cafetería de franquicia, pero no para cenar en un sitio de cierto nivel. Y que sepan que tampoco hay manteles.
La combinación sobao pasiego y el foie nos resultó seca e inapropiada, ya sea el sobao del valle Pas o bien de los alrededores. Las albóndigas trufadas no fueron nada del otro mundo. Eso sí, un atún rojo marcado y al horno, espectacular. De los postres nos gustó el helado de violetas, simpático.
Cuando pedimos consejo en el vino, el camarero tuvo que repasar alli mismo la carta, sólo tras insistirnos tres veces con la escalofriante pregunta ¿Rioja o Ribera?.
El vino desapareció de la mesa durante minutos, para permitir el acomodo de los platos, y tambien desapareció de las copas…Pocas cosas nos irritan más que tener que dosificarnos en el plato, a la espera del vino.
Si no tienen problema de dinero, y les importa más el decorado que los actores, vayan allí a cenar.
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