Sorprendente, esa es la palabra. Decoración tranquila, si estridencias, relajado. Amplias la mesas, con separación suficiente.
Y empieza el festival, menú degustación basado en las setas-hongos de temporada, trece diferentes variedades contamos, en un alarde de tecnica y control de la materia prima.
Ricardo nos dejó a todos, por uno u otro plato, aluzinados. Si tuviese que puntualizar sobre uno en concreto creo que me decidiria por el de oreja de cerdo, texturas inclreibles, sabores entremezclados pero definidos, disfrute maximo. Y la navaja, y el pescado y el postre, y todo. Presentación cuidada al detalle en cada uno de los platos, y eramos catorce, todo servido a tiempo y en temperatura, aqui no hubo esperas de ningún tipo.
Y Conchi en la sala y al cuidado del vino, amabilidad x 10 y elevada al cuadrado. Pendiente, cuidadosa, amable, un encanto. Vinos de la tierra, pero sin perder de vista el resto, variedad, calidad y sin excesos en el precio.
La relación claidad precio?? sin palabras.