Abrió sus puertas hace escaso tiempo, en el local donde antes se situaba una pizzeria. En la entrada hay una barra y algunos taburetes, ya que creo que también abra para desayunos y almuerzos. Si no me equivoco, disponen de un menú diario a priori interesante a 11,90 euros.
Al comedor se pasa por una especie de pasadizo/arco. El comedor en sí está bien decorado, en tonos blancos, presidido por una espectacular lámpara. Las mesas bien vestidas, aunque habría que pulir detalles como la situación de una mesa auxiliar o la presencia de un extintor junto a los comensales. La atención es detallista ofreciendo un pequeño aperitivo.
Pasando a la comida, tomamos de entrantes una ensalada bien preparada, calamar de playa y fritura de pescados. Todo correcto. Yo de segundo elegí la carrillada acompañada de boniato, bien de sabor y de punto la carne.
Lamentablemente, mis acompañantes no tomaron vino, por lo que no pude ojear la carta, aunque sí disponen de uns copas distintas a la de las mesas. No tomamos postre, solo café.
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