En primera linea de El Playazo de Vera, encontramos este bonito restaurante, con buenas instalaciones y aire entre playero y modernote.
Cocina mediterránea de mercado.
Pedimos para compartir, de entrantes:
- Almejas a la marinera: textura mejorable y salsa sosa, y
- Gamba blanca: discretas.
Y de segundo, también para compartir
- Sapillo (rape de ración): fresco, en su punto de horno y bien presentado. Un señor rape.
De postre tomamos queso. Nos sacaron uno extraordinario, muy curado, amarillento, y mantecoso a la boca. Tuve el imperdonable fallo de olvidarme preguntar qué queso era.
En cuanto al tema vinos debo destacar que nos permitieron llevar una botella que yo aportaba y no nos cobraron ni el descorche. Nos acabamos la mencionada botella y para terminar los quesos pedimos una de la zona, por probar algo de ahí. Se llamaba Este y mantuvo el tipo. Buenas copas.
El servicio, encantador, tanto el jefe de sala como la camarera que atendió nuestra mesa. Almeriense ella y casi-almeriense él: simpáticos, alegres y eficaces. Da gusto como en algunos sitios acabamos con los clichés.
En resumen, un sitio al que volvería, aunque como he comentado la cena tuvo desigual fortuna, flojos los entrantes y muy bueno el principal.
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