Hacía mucho tiempo que quería ir a este restaurante. Alejandro Sánchez estubo durante un tempo en Las Chumberas, Aguamarga, y dió el paso a este moderno establecimiento, junto al puerto de Roquetas.
Cocina marinera basicamente, trabajando con lo que la temporada trae.
Mesa de siete personas. Largo menú con interesantes platos que juegan a veces a una cocina poco apegada a la tierra(cebiche de almeja o la ostra con cilantro y lima), mientras que otras veces toma la tradición como guía (gamba roja sobre migas de almerá.
El mar en todas sus expresiones (alga con navajuelas, o un salmonete en costra) con gran desrrollo técnico.
Carta de vinos muy correcta con vinos nacionales y vinos franceses (delicioso el champagne brice, 100€ pinot noire, que importa directamente la casa), tal vez algo elevada de precios, lo que puede hacer que el cliente se resista a introducirse en grandes vinos.
También los platos de carne alcanzan un notable tratamiento (extraordinario el pichón de bres)
Un restaurante que debe ser seguido con mucha atención y visitado por todos aquellos que pasen este verano (o en cualquier época) cerca de la zona. Sería tremendo que el esfuerzo como el que se realizan aquí no pudieran prosperar por la incomprensión de la zona y los tiempos que corren.
Aunque el resultado final es muy grato algo severo el precio resultante.
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