Es la primera vez que entro en un restaurante con una estrella michelín, aunque en anteriores ocasiones he podido disfrutar de otros con algún "sol de la guia campsa-repsol". Yo, que soy de buen comer, prefiero otros establecimientos más convencionales. Sin embargo, el hecho de vivir cerca de Alejandro no me dejaba impasible y casi sentía la obligación de ir algún día a hacerle una visita. Sólo necesitaba encontrar algún día especial para celebrarlo y así nos decidimos (mi esposa y yo) el pasado viernes. A Alejandro le conocí hace más de 10 años cuando trabajaba en "El Bocacho", restaurante ubicado en El Parador (Roquetas). Éramos asiduos clientes suyos, y el restaurante, una de las referencias en la provincia. Cuando cerró, le perdimos la pista durante bastante tiempo.
No hace mucho descubrí el nuevo restaurante navegando por Internet y me llenó de alegría saber de nuevo de él.
Y tras la introducción he de decir que el hecho de conocerle desde hace mucho tiempo ya supuso que mi visita estaría condicionada por una cierta predisposición a comparar lo que me iba a encontrar con lo que ya conocía antes.
La cuestión es que nos decantamos por el menú degustación con marisco. Compuesto por varias entradas, dos platos de marisco, un pescado, una carne y postre. Antes unos aperitivos y al final los clásicos petits fours. Para acompañar el pescado un albariño y un bierzo para la carne; en el postre un PX.
Todo fantástico, el servicio, para mí, el mejor en el que he estado. Todos los platos bien explicados, el vino servido correctamente, y un detalle que nos sorprendió: Alejandro tras indicarnos que la base del menú era pescado y marisco, nos preguntó si había algún ingrediente o alimento que no nos gustase que se lo indicáramos. Hicimos por tanto un modificación en uno de los menús y lo dejamos según nuestras preferencias, por lo que los dos menús no fueron exactamente iguales.
Al final he de reconocer que acabé lleno pero sin la sensación de hartazgo, lo cual me hace valorar aún mucho mejor el trabajo de este joven maestro.
En definitiva, una experiencia que no olvidaré y que espero volver a repetir.