Es complicado comer los lunes. Más aún después de tantas fiestas. Y, a pesar de ser lunes, a pesar de ser después de tantas fiestas seguidas, es el día que mejor he comido en la Mar Salada.
Éramos tres, y comimos de entre lo poco que había:
Unos excelentes mejillones de bouchot a la provenzal.
Unas anchoas del cantábrico con una reducción de algún balsámico que no sabemos, aún hoy, que hacía ahí. ¿Se les habría caido?. La anchoa bien, siempre que evitases esa reducción.
Cerramos con un muy buen arroz con bogavante, excelente de sabor y el punto del arroz.
Bebimos dos botellas de Colet Assemblage.
No tomamos postre, pero sí un buen café.
No pagué yo
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