acudimos cuatro amigos a comer aprovechando las fiestas del puente de mayo.
local con un potencial y una realidad, muy altas, pero que como titulé, parece que pasa por ese momento crucial que es el km 30 de la maratón....
menú interesante a precio razonable, bien trabajado y con un servicio ágil (los de la mesa del al lado comían carta y comentaron que les costó 50 minutos recibir el primer plato).
servicio amable, cercano pero muy correcto...
carta de vinos y postre cantada, con pocas referencias, el estoc es un coste al fin y al cabo.
recomendable, sobretodo en las cenas en la terraza y confiando que saldràn de ese punto del km 30... en un entorno como el actual la bajada de brazos es peligrosísima....
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