Bueno, era nuestro primer tres estrellas y, sinceramente nos quedamos un poco decepcionados, me explico...
Aprovechando el puente de la Inmaculada y nuestra visita por tierras catalanas conseguimos mesa en Sant Pau y allí nos presentamos 3 parejas de amigos, ávidos por descubrir los secretos de un 3 estrellas.
El restaurante está en Sant Pol de Mar, un pueblo costero del Maresme con mucho movimiento en verano. Lógicamente en éstas fechas el pueblo estaba muy tranquilo y pudimos acceder al restaurante sin problemas. La verdad que el parking es un poco escaso y se aparcan los coches en fila, por lo que si llegas el primero(nuestro caso) y te vas pronto, supongo que tienen que mover todos los coches.
La sala está bien decorada y presenta un ambiente cálido, con una cristalera que da al jardín (en verano se debe estar muy bien allí viendo el mar).
Nos decidimos por el menú degustación que paso a describir y valorar:
Para empezar los 4 aperitivos del micromenú de diciembre:
Brocheta de vieira y xató (buena)
judias carilla y salchichas de perdiz (buenas)
Croqueta de langostino (muy buena)
Turrón salpimentado (bueno)
Pequeños bocados originales y bien presentados.
Pasamos a tomer el menú propiamente dicho después de un buen consomé de inicio:
Mondrian gastronómico (brandada de bacalao, pimientos variados y olivas negras). Muy bueno por presentación y sabor.
Pistachos frescos (berenjena, caldo de algas y butifarra). Muy bueno por la fusión de los sabores.
Ravioli vegetal, Muy bueno con una imitación vegetal del bacon, venía con una lamina de joselito que le daba un toque muy sabroso.
Colas de gambas (colas de gambas y alcachofas). Bueno, el producto irreprochable.
Rape. Regular, el peor plato de la noche, en su descargo comentar que en la carta aparecia la lubina, que tuvieron que sustituir por el rape que no estuvo a la altura.
Lomo de ciervo, muy bueno, en su punto la carne jugosa y sabrosa del ciervo.
Plato de quesos (abondance, laurentine, estringol, payoyo y stichelton). Bueno, la verdad que he probado selecciones mejores, destacar quizá el payoyo.
Prepostre (infusión refrescante), elaborada con flores, muy original. Cumple su labor de "lavar" los sabores anteriores y prepararlos para el postre.
Rosas y arándanos, excelente, no estuvimos todos de acuerdo pero hay que destacar la frescura que transmitía, de lo más destacable de la noche según mi opinión.
Ganache de chocolate negra (confitura de setas y chocolates), bueno quizá no soy justo al no ser un entusiasta del chocolate.
Diez divertimentos de pastelería, muy bueno, concepto muy divertido y una gran forma de cerrar la cena. Destacar el palito de regaliz y sidral con un sabor espectacular.
Respecto a los vinos, tomamos a recomendación del sumiller 2 blancos catalanes (Alella y Penedés), el primero de nombre Lanius interesante, fresco y complejo. El segundo de nombre Torroja más corpulento y menos elegante. Luego pasamos al tinto, un 2 pi R de Gratavinum 2007, Priorat correcto sin más.
Coincido con otro forero en que los precios de la carta son absolutamente disparatados, es muy dificil cuando comes con varias personas que beben vino y con un menú degustación, que la cuenta del vino no se dispare por encima de los 150 €. Respecto al sumiller, correcto en sus recomendaciones y en el servicio del vino.
Por último comentar algunos detalles que no me gustaron.
Posteriormente al servicio de los postres y a la aparición de Carme Ruscalleda a saludar (muy atenta y simpática por cierto), la mayoría del personal de sala desaparece. Ni el sumiller, ni la jefa de sala, ni la camarera que nos atendió vuelven a aparecer, por lo que nos quedamos sin servicio de agua durante los postres y sin la posibilidad de tomar un vino de postre o licor. Teníamos la posibilidad de solicitarlo a los camareros que quedaban, pero creo que el menú degustación se debe atender hasta el final...lástima.
Otro detalle, a la salida nos entregan los abrigos en la recepción amontonados sobre una mesa de billar que tienen. No me parece nada correcto dado que se pueden caer objetos personales, confusiones, etc.
En resumen, buena cena si no fuera por los detalles antes comentados inexcusables en un triestrellado y por otro detalle fundamental, la factura de los platos es irreprochable pero no recuerdo ninguno de ellos especialmente como excelente o fuera de lo normal, lo cual a este nivel me decepciona un poco. Recuerdo otros restaurantes con menos estrellas de los que salí con mejor recuerdo.
Como nos comentó un camarero "si tenéis suerte de reservar" al preguntarnos si volveríamos... no creo que lo hagamos de momento.
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