Otro restaurante asiático con bufet libre, wok y teppanyaki, pero ahora cerca de la playa de Canet. El restaurante es espacioso, con mesas bien distribuidas y parking privado. Correcta la decoración, siguiendo la canónica de estos restaurantes.
Se basa en menú sin límites de cantidad a un precio de 12€ noches, fines de semana y festivos, mientras que de lunes a viernes a mediodía el precio se reduce a 9,80€.
Correctos el apartado de fritura, donde introducen algunos elementos nuevos, como los calamares a la romana o las gambas rebozadas. El sushi deja algo que desear, con un arroz no del todo trabado, aunque la pinta del pescado es bastante buena.
Los ingredientes para el teppanyaki y el wok son los típicos de estos lugares, aunque me sorprendió la selección de setas que encontré en los contenedores refrigerados.
La carta de vinos es mejor no ojearla mucho: sota, caballo y rey del distribuidor de turno que confecciona como mejor le place, aunque en este tipo de restaurantes ya se sabe que el tema del vino no está bien llevado, con ausencia prácticamente del cava, en este caso dos referencias y a precios bastante elevados. Copas muy mejorables.
Simplemente un restaurante más de este estilo, sin luces ni sombras pero bastante correcto si se está por la zona.
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