De vacaciones por Navarra nos acercamos un día por Eltziego a visitar las bodegas de los herederos del Marqués de Riscal. Tras la estupenda visita y degustación nos acercamos al restaurante enclavado dentro de la estructura del hotel de Frank Gehry, arquitecto siempre sorprendente por sus desafíos geométricos. No todos los días se puede comer debajo de una estructura de titanio emblemática.
Hay dos dos restaurantes, uno más moderno y en la línea de la cocina de fusión, tan en boga ahora y tan difícil de explicar (para ello no hay más que leer los reportajes de Cristino Álvarez, "Caius Apicus") y otro más tradicional, El Bistro 1860.
Elegimos el menú Riscal lo cual fue todo un acierto. Los platos estaban muy bien elaborados, desde la terrina de queso de cabra, siguiendo con el puré de patata con hongos y foie gras, el bacalao a la riojana, la carrillera de ternera y para acabar con una crema tostada de queso.
Yo destacaría, a mi parecer, la textura de los platos, sobre todo la del puré de patata con foie gras y la del postre, realmente magníficas. En todo momento hubo vino tinto, marqués de Arienzo y copas que se llenaban conforme se apuraban. Vale la pena pasar un tiempo leyendo la carta de vinos porque es sencillamente impresionante. El servicio muy atento y correcto y cambiaban los cubiertos entre plato y plato.
Un lugar excelente donde comer y con una relación calidad/precio acertada.
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