No suelo meter reseñas de bares , lugares de bocadillos o tapas, pero Bergara, el mítico Bergara ,se lo merece,. Es diferente , poco convencional y ofrece pinchos que realmente lo son . Hoy día , incluyo a Donosti, comer pinchos es un acto de fé que implica habilidad y maestría para no ponerte perdido. Seguro que en más de una ocasión , depende mucho de la confianza, os habéis visto en serias dificultades para "gestionar " un pincho . Un pincho que no es pincho sino horca o tornadera.... grande , muy grande que se rompe, que se deshace, que aunque tengas la boca grande , no te cabe, que te hace sudar, que lo pierdes porque se te cae o sale lanzado al vacío..un drama gastronómico y social . Un pincho además de estar rico y aportar algo , debe ser cómodo en su ingesta, sin riesgos. Si esto no es posible , mejor plato , cubiertos y mantel. En Bergara, no te ponen en aprietos , el pincho es abordable , no desafiante , puedes llevar tu mejor polo o camisa, no la pones en riesgo y está riquísimo. Probamos uno de txangurro y los justamente afamados Txalupa e Itsaso..recogidos, coherentes, equilibrados y finamente exquisitos. Olé Bergara¡¡., el que tuvo, retuvo..Hay por cierto un menú de 35 euors con 6 pinchos, postre y bebida..