Parece que este restaurante ha cambiado de ubicación ya que ahora se encuentra en la calle Cárcer, muy céntrico por tanto. Tenía alguna buena referencia, en especial de las catas que periódicamente se llevan a cabo con distintas bodegas y en las que por 15 euros se puede probar el maridaje con distintos platos de la carta, en pequeñas raciones o como tapa, acompañando a cada uno de los vinos. Tuve la oportunidad de asistir a la de las bodegas Bentomiz, de Málaga, y he de decir que tanto los vinos como los platos escogidos para el maridaje resultaron excelentes. Animados por esta buena impresión acudí de nuevo a cenar acompañado de mi hija y no me defraudó. Fantástico el atún rojo a la plancha sobre un lecho de salsa de tomate que era una especie de pisto muy sabroso. El steak tartar, un plato cuyo éxito depende de la selección de una carne de solomillo adecuada, el corte a cuchillo, sin machacarla, y un aderezo que no se exceda en lo picante, muestra la técnica de una cocina sólida y honesta, con dominio de la técnica, sin manierismos, como pone también de manifiesto el delicioso risoto o la particular versión de los huevos rotos con foie, de los mejores que he probado. En cuanto a los vinos nos dejamos aconsejar por Rafa, propietario y jefe de sala, con acierto, como demuestra con las catas que organiza. La atención excelente en todo momento, pendientes del comensal pero sin agobiar. Y el local muy agradable, con una zona a la entrada pensada para el picoteo, a base de mesas altas, y separada por un cristal la sala principal, con pocas mesas y espacio más que suficiente ellas.
Resumiendo, un buen restaurante, con una cocina moderna sin resultar estridente, con excelente materia prima y unos precios adecuados. Para repetir, sin duda.