Para completar el comentario anterior, ya que la veremera aguedalmudena y yo cenamos juntos, aportaré mi punto de vista de esa cena.
Coincido plenamente en casi todo lo que ella comenta: buen trato y servicio diligente (el local no estaba lleno y habría que valorar esto en un día de mayor frenesí).
Producto, producto y producto... la base de cualquier buena cocina. La ostra me trasladó a las calas de Denia. Las navajas, correctas. Manejan bien la plancha.
Animo a la gente a que pida el montadito de arenque. Es un pescado que por estas tierras no tiene demasiado arraigo. En Holanda, Suecia... países bañados por el Báltico, suelen comerlo habitualmente. El de kokotxas es obligatorio, por descontado, sólo por él vale la pena acudir a este restaurante.
Efectivamente, a la tarta de tiramisú le FALTA licor (amaretto) y mascarpone (la nata era demasiado evidente), pero lo decimos dos 'personajes' apasionados por este postre. La forera aguedalmudena prepara el mejor tiramisú del mundo y, claro, cualquier comparación es odiosa... ;) De todos modos estaba muy rico y, ¡además!, fue gentileza de la casa. También nos invitaron a un par de chupitos de mistela.
Un apunte crítico: la terraza me pareció un tanto desangelada. Es cierto que no disponen de mucho espacio para distribuir las mesas, pero quizá algún detalle decorativo, o alejar los cercanos contenedores ayudaría a hacerla más atractiva.
En cualquier caso, enhorabuena y gracias. Anoche disfrutamos mucho.
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