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Con el sello de calidad esperado

El restaurante del Hotel Hospes Villa Paulita ocupa un edificio anexo al palacio, colgado prácticamente sobre las aguas del bucólico estanque de Puigcerdà. Local diáfano, decoración sencilla, mesas grandes, cómodas y con buena separación.

La cocina ofrecida se basa en recetas clásicas de la Cerdaña con algún toque personal, una cocina al fin y al cabo de gran influencia francesa, ya que la frontera se encuentra a unos pocos kilómetros. Tomamos un menú degustación de 5 platos, muy equilibrado y basado en los productos de temporada, quizá con demasiada presencia del foie, la trufa y los ceps, pero cierto es que nunca nos parecen cansinos cuando saben combinarse y así fue el caso:

Ravioli de foie fresco con ceps y besamel a la trufa negra
(Plato lleno de finura y delicadeza)
Foie fresco a la brasa con ceps confitados
(Sabor, sabor y sabor. El foie perfectamente asado, con el punto justo)
Vieiras a la bullabesa y crema de coliflor
(Lo que más nos gustó. Una delicia)
Espalda de cabrito asada al tomillo
(Quizá demasiado hecho, pero ante todo sabroso. Gran materia prima)
Tarta de chocolate negro y frutas del bosque
(Viendo las chocolaterías del pueblo, ya nos podemos imaginar la calidad...)

Tras una preciosa bodega acristalada descansa una buena oferta de vinos, basada en las DO catalanas, aunque con presencia de otras importantes zonas y DO nacionales completada con algunas referencias francesas del cercano Languedoc-Roussillon. Tomamos un interesante Odysseus Garnacha blanca 2008 del Priorato. Cristalería variada y de primeras marcas y vino perfectamente servido. Servicio joven y esmerado, sin duda a la altura esperada en un establecimiento de este nivel.

Que los restaurantes de hotel suponen cada vez menos una asignatura pendiente en España es un hecho, y establecimientos como este Senzone son clara muestra de ello. Calidad en la cocina, corrección en el servicio del vino (aunque la bodega no sea muy completa) y excelencia en el servicio y en las formas son su carta de presentación. Por si fuera poco, el entorno es sencillamente paradisíaco. Todo ello tiene un precio (unos 60 euros sin vino, aunque la cena fuera un maravilloso premio), pero acorde con la calidad de lo que recibimos. Visita recomendable.

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