Un buen restaurante al que a todo, le falta un puntito.
Comida de celebración de profesionales. Elección, a la carta.
Empezaron con una crema de "ceps" con espuma de mantequilla. Un "cep" sobre una tostada, hubiera estado mas rico.
Comí un carpaccio de ternera de Girona (al que no sé porqué le llaman tipo Kobe... al pan pan y al vino vino, Kobe, en Japón), con mayonesa de güisqui y espuma de aceite de oliva. Excelente.
Pollo de corral con dos pequeñas cigalas y patatas ratte. El pollo estaba rico. Las cigalas, demasiado guisadas para reconocer el sabor. Las patatas pobres.
Intermedio de sopa de cerezas con chocolate blanco y galletas de pistachos. Pse.
Panes: blaco, de aceitunas negras, de cebolla y de cereales. Correctos.
Postre: sopa de naranja sanguínea, avellanas, espuma de naranja, naranja natural y crugiente de cacao. Muy trabajado. Aceptable.
Tomamos Remelluri reserva 2005. Dos botellas con distinta suerte.
No pagué. No puedo valorr la RCP.
Este pequeño restaurante dispone de unas pocas mesas en una terraza con vistas de toda Barcelona. Es necesario reservar por su pequeño tamaño. Nosotros elegimos el menú degustación que nos gustó mucho, los productos muy buenos y los platos muy buenos. Buena atención, lo único que recomendaría es pedir una mesa con buenas vistas al reservar, porque dependiendo de la mesa las vistas puedes ser espectaculares o más difíciles de ver.
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