Bodega de Ruzafa reformada, con dos entornos diferenciados, uno de restaurante y otro para picar algo y tomar algún vino.
El mobiliario del restaurante no es nada del otro mundo. Funcional y no demasiado cómodo. La distancia entre mesas no demasiado amplia. No hay zona de fumadores (bueno para unos, malo para otros).
Tiene una carta de vinos buenísima. No solo extensa, sino a unos precios en algunos casos increíbles. Los precios son de bodega sin IVA, a lo que hay que sumar sólo 4 euros por botella (no comensal) por el servicio. Si deseas comprar, añade 16% de IVA al precio marcado en carta. Aún así hay cosas muy, muy, muy interesantes.... Yo me llevé 6 botellas a casa. No os digo más.
Bebimos aalto. Dos botellas del 2004. Estupendo, como siempre.
Cenamos de tapas. Todas ellas con cierto diseño. Hasta las bravas tienen una presencia totalmente distinta a lo acostumbrado. De todos modos, su calidad es media. Entran mejor en los ojos que en la boca.
Los postres, muy buenos.
Acabamos las tapas con unos entrecottes y secreto trinchaditos. Muy ricos.
40 Euros por persona, pero comimos mucho y cada botella de aalto son 23 euros (4 comensales).
Volveré a tomar alguna tapa y a comprar vinos. Hay algunas referencias muy difíciles de encontrar en las bodegas tradicionales.
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