Nueva visita (la tercera) y volvemos a cenar en la zona más tranquila. La decoración ha mejorado, añadiendo detalles que la hacen menos minimalista. Sigue teniendo una amplísima carta de vinos que se cobran a precio de tienda más descorche de 4 euros. Este sigue siendo el punto más fuerte de este local. Optamos por un Champagne Maillart blanc de blancs Reserva Brut 2000 (33,20€) que lo encontré un poco evolucionado. Ahora ya no se ofrece un menú degustación por 30 euros. Elegimos de la escueta carta dos entrantes (ensalada tzaziki y carpaccio de bonito), un plato de pescado del dia (lomo de lubina salvaje), uno de solomillo y un plato final de quesos nacionales para compartir. Todo viene a salir prácticamente por el precio del antiguo menú, opción que prefería a la actual (ya que creo que te daba más por el mismo precio). En definitiva, un lugar agradable donde puedes elegir entre muchas opciones de vinos para acompañar una cocina de mercado mediterránea correctamente ejecutada.
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