Restaurante muy bonito, no hay que negarlo en el cento de Girona.
Solamente llegar tardaron 27 minutos en tomarnos nota , reclamamos en dos ocasiones que nos trajeran el agua, primeros correctos, sencillos y bien presentados y elaborados (coca de foie, crema de patata con panzeta, ensalidad de tallerines de sepia) correctos, bien.
Segundos arroz de bacalao con habitas y solomillo al foie, bueno, arroz sin gusto a nada,raciones correctas y me recordo un poco a la casa" paellador" solomillo llenos de nervios.
Un pago de los capellanes, correcto, con copas semi-nuevas, (era el mejor caldo que tienen en la carta)
Carta muy justita de vinos, tienen más referencias de arrozes y paellas que de vinos.
Personal inexperto,lento, muy lentos.El tapón no me lo localizaron y no me lo pudieron ni enseñar aunque abrio la botella delante nuestro, y lo decanto, 1 minuto despues reclamas el tapón y no lo encuentra.
Postres muy básicos, no tienen wodka en fresco.
Para traer la cuentra, veinte minutos más.
Eso si, mucha modernidad, auriculares, microfonitos ...(intercomunicadores)
No os lo recomiendo, no volveremos.
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