Pues me alegro, ciertamente y por lo leido, a nivel gastronómico "Teruel existe".
Así lo definió el maitre... y no sé por qué.
Local sumamente acogedor, de diseño moderno y minimalista, y ambiente más "estiloso" que sus vecinos. Alguna mesa podría estar algo más separada, pero estuvimos bien. Buena iluminación. Mantelería, vajilla y cubertería de buena calidad. Copas Schott-Zwiesel.
Servicio sumamente amable. Nos ayudaron perfectamente con las cantidades y la comida para el niño. Un 10. Como detalle, nos cambiaron las copas al pedir la botella de vino blanco, pese a que era el mismo del que habíamos tomado 2 copas. La explicación: si se cambia la botella, se cambian las copas.
Comimos:
Entrantes a base de:
- 3 lomo de sardina con tomate y melocotón (1,25€/ud.) - sabroso, realmente bueno.
- taquito de foie (4,50€/ud.) - sobre una especie de bizcocho, sal maldon y licor y mermelada de higos. Excelente, en especial la textura del bizcocho y el sabor del licor de higos, que recordaba al matalauva.
- 3 rollito de morcilla (2,50€/ud.) - sobre una cama de ajoblanco con cebolla confitada y reduccion de arrope de PX. Excelente.
- arroz tintado con calamarcitos, y pimiento y cebolla fritos (3,-€/ud.) - el arroz tintado presentado en timbal no demasiado bien. Algo falto de sabor y excesivamente apelmazado.
Platos principales:
- Ensalada de escabeche (11,-€) - Enorme.
- Corona de ternasco de Aragón (18,-€) - 3 costillas y 4 albóndigas muy sabrosas, casi más que el ternasco, con una salsa que estaba deliciosa. Muy bien.
- Tataki de atún rojo (18,-€) - Excelentes cocción y sabor.
- Secreto de cerdo con patatas fritas (9,-€) - Para el niño... y tenía buena pinta.
Postres:
- Mousse de plátano con piña y, creo recordar, coulis de frambuesa (6,-€) - Muy bien. Refrescante y digestivo.
- Volcán de chocolate (6,-€) - Suave.
- Natillas con galleta (3,-€) - Caseras y muy ricas.
Bebimos 2 copas y una botella de Viñas del Vero Gewurstraminer, 1 copa de Ventus, 1 copa de moscato d'Asti Il Falchetto, 2 aguas, 1 cerveza, 1 cola y un cortado.
Después de semejante homenaje, me fui al comedor de al lado con mi copita de moscato a fumarme un puro... Sin problemas.
Sinceramente, y aunque alguien pueda molestarse, no esperaba un restaurante así en Teruel... Me alegro por los turolenses :-D
Pues me alegro, ciertamente y por lo leido, a nivel gastronómico "Teruel existe".
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