Ubicado en el antiguo local del Tariq encontramos este nuevo restaurante indo-paquistaní. El local tiene cierto encanto, techos altos de madera, buena separación entre comensales, mesas y sillas cómodas... sencillo pero confortable.
La carta es prácticamente la misma que la del Tariq, las raciones mayores, los precios más bajos y la calidad excelente.
La carta de vinos está en construcción, aunque supongo que con los cavas que ya tenía quedarán satisfechas mis expectativas. Las copas para olvidar...
Nos gustó mucho y volveremos, lo único que se hecha en falta es un poco más de detalle y premura en el servicio.
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