Excelente comentario e imágenes, motivador desde luego. Enhorabuena por el disfrute!
¿Que puedes decir de un restaurante de este nivel?
Emoción de principio a fin, nada más. Te sorprende la ubicación, frente a la estación del tren, sin ningún atractivo aparente desde la calle, pero una vez entras.... la cosa se pone muy pero que muy seria.
Llegamos los primeros, 15 minutos antes de abrir, de hecho la puerta estaba cerrada. Al momento nos ven, abren y nos acompañan a una de las dos salas acristaladas donde ofrecen al comensal unos primeros aperitivos regados con un espumoso que elaboran para ellos.
Equipazo para empezar a calentar motores:
Mientras saboreamos el espumoso va llegando el resto de gente que acomodan en las dos salas y empieza la fiesta:
Canutillo de pieles de lubina
Ostiones y su agua:
Tortilla de camarón:
Platos vistosos y sabrosos, pulcritud en el servicio y perfección en la ejecución. Nos acompañan a la sala mientras nos dan una breve explicación del molino donde se asienta el restaurante, del personal que trabaja en cocina y sala, etc, etc. Nos acomodan en una mesa desde la que vemos la cocina, no hay mantel (yo lo prefiero), se presenta el que va a sr nuestro camarero, nos pregunta por intolerancias y nos anima a a preguntar, a comer con las manos y sobre todo a disfrutar.
Se presenta la sumiller (no nos ofrece el maridaje), nos pregunta por gustos, uvas, y precio. Después de una breve conversación nos ofrece un vino blanco de Raúl Perez, Ultreia la Claudina, elaborado con Godello, una pasada de vino.
Copas de altísimo nivel, servicio de cata para mi y mi mujer (cosa que es de agradecer, a los dos nos gusta y me fastidia cuando dicen si el señor probará el vino. Muy bien oye, y además relleno continuo en poca cantidad para conservar temperatura. No nos ofrecieron la carta (tampoco la pedí).
Empezamos el festival de verdad:
Esencia de cangrejo coñeta: este crustáceo procede de la marisma, lo sirven con un fondo del propio cangrejo con el resto del animal cocinado en diferentes texturas, acompañado de un brandi también del animalito.
Pepino de mar a la gaditana:
Ova de cefalópodos en aliño: Platazo, no se puede tener más sabor en un bocado tan pequeño.
Añadir el servicio de pan, fueron tres tipos, el primero (el de la foto siguiente servido con mantequilla de placton):
Quisquilla a la menta: otro platazo, además de bonito.
El equipo de cocina (el de la foto es una parte, tienen otra zona con más personal) a todo gas, concentrado en su labor y sólo hablan para contestar a las comandas con "oído" todos a la vez.
Lisa al maíz:
Navajas y guisantes lágrima a la marinera: platazo, sabor, sabor y sabor.
Puntillas al ajillo: buaaaaaaa, para llorar de gusto, es que no hay nada tan bonito como esto.
Matanza marinera en puchero: platazo, flipo con el chorizo y la morcilla, ambos son peces especiados con lo mismo que la carne, consiguiendo un sabor similar.
Tendones de vaca del estrecho:
Empezamos con la parte dulce (o no), porque es poco dulce.
Seda del mar: platazo de un gusto en la elaboración que merece enmarcarse. Se sirve un botón que es limón es estado puro para limpiar el paladar
y junto con el botón esto, juzguen ustedes si es o no una obra de arte:
Bonito curado en cacao: finas láminas de bonito que curan 4 meses en cacao, me recordó los helados de colacao que me hacía mi madre, tal cual.
Soja del mar:
El equipo de cocina recogiendo y preparándose para el siguiente servicio:
Nos faltan las 20.000 leguas de viaje submarino para rematar la parte dulce:
Café y petit fours: se ha abierto un hilo al respecto porque el café no está incluido en la cuenta final (8 € la tacita), a mi me parece un detalle feo, porque no lo explican y porque ni el café es especial ni la cafetera con la que te lo preparan es de oro.
Eso si, la puesta en escena es de primer nivel:
Los petit fours se componen de médula al limón y nicotina marina:
El kraken: vistosidad de nuevo.
Alga-cola:
A pesar del detalle del café, fue una experiencia excepcional, servicio de primera, si le das cancha sale la vena gaditana, lo pasamos en grande y eso es lo que nos queda.
El lugar es bonito de verdad, una restauración en la que han derrochado buen gusto. Tanto la vajilla como la cubertería merecen capítulo aparte, algún triestrellado debería aprender de este.
Excelente comentario e imágenes, motivador desde luego. Enhorabuena por el disfrute!
Gracias Josep.
Aprovecho para comentarte que sería interesante que se aumentara la capacidad para subir las fotos, me toca bajar la resolución para que se puedan publicar ;)
Gracias campeón, un verdadero disfrute.
Lo sé, lo consulto a ver si tenemos solución. Gracias y saludos
Felicidades por ese gran disfrute gastronómico en todos los sentidos.
Saludos
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