Buenos días y feliz año a todos los Veremeros de buena voluntad.
Volvimos a La Taula después de la reforma para la celebración del día de Reyes. Un poco complicado para reservar mesa debido a que estaba casi completo, ya se sabe, la crisis… Mesa a mediodía para cinco personas y un carrito en la zona ‘no fumadores’. Entramos en el local que apenas se nota la reforma, parece más bien un asunto de insonorizaciones que de otra cosa. Pasamos al fondo dejando a nuestra izquierda las brasas, que es uno de los encantos del local. Nos han reservado la mesa redonda, bastante amplia sobre todo teniendo en cuenta que las mesas son algo pequeñas… mantel común y servilletas de tela, copas normalita y cubertería correcta. Siempre que acudimos tanto allí nos sentimos muy bien atendidos, no sé como lo hace Santi, pero siempre tiene camareros amabilísimos.
A lo que vamos… de entrantes a parte de el pan ‘a la catalana’, pedimos un plato de jamón ibérico (hay de otro???), calçots con salsa de romescu (ya teníamos ganas) y alcachofas a la brasa (buenas)… Kronenburg 1664, San Miguel de barril, coca-cola y agua para beber. De vino elegimos un Enrique Mendoza Merlot, que como calidad-precio a mi entender me parece correcto (15€), que lo sirven a la temperatura adecuada pero ya está, no hay más trato con el vino, claramente a mejorar…
Cambio de platos y cubiertos, que viendo como lo teníamos algunos después de los calçots, casi nos mandan directamente a la ducha, al final nos conformamos con toallitas húmedas y una vista al baño para acabar de limpiarnos bien las manos.
De platos principales escogimos dos personas Mamet, otras dos Entrecotte de buey y la que queda Chuletillas de cordero lechal. El Mamet muy bueno (17€), el Entrecotte muy sabroso (15€) y las chuletillas no las probé, pero no quedó nada. Todos los platos acompañados con una patata asada, sabrosa, eché de menos un poquito más de ‘guarnición’, aunque no me quedé con hambre.
Los tiempos de espera muy correctos, excepto cuando pedimos los postres, para entonces el local estaba ya completo y tardaron un poquito en servirnos. Elegimos dos Coulant de chocolate con helado de vainilla (mi perdición y la de mi hija pequeña que acaba de descubrir el chocolate) y Sorbete de mandarina (muy refrescante)… Cafés y declinamos el ofrecimiento de unos ‘licores de la casa’ ya que teníamos esperando un Citadelle reserva con Fever-tree esperándonos fuera.
La cuenta llegó a los 165€, creo que precio correcto, supongo que el tema de trabajar con brasas resultará bastante costoso.
Una comida muy agradable y un trato muy atento, como siempre, volveremos.
Un saludo.
Buenas Vinsimes, ya conozco alguna variedad de jamones... el comentario es por un amigo veremero que anda por aquí, que cuando salimos a tomar algo y el camarero pregunta si el jamón lo queremos ibérico, él le responde: hay de otro??? Refiriéndose que prefiere no comer jamón a comer un jamón regular. Era sólamente un broma.
Un saludo.
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